Creemos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo en la tierra y que existe para glorificar a Dios, para dar a conocer las buenas nuevas de salvación y para edificar a los creyentes (Efesios 4.1-16).

Valoramos el poder que existe en la comunión de unos con otros, por ello enfatizamos sobre la importancia de construir y desarrollar, fundamentalmente, una genuina relación con Dios y con los demás creyentes.

Adorar a Dios en espíritu y en verdad es uno de nuestras metas al reunirnos. Creemos que toda persona puede conectarse con Dios a través de la adoración y de su búsqueda sincera.

Valoramos la persona del Espíritu Santo. Reconocemos que es la tercera persona de la Trinidad y que su comisión es convencer, convertir, regenerar y glorificar a Cristo en la tierra. Creemos que es Dios Espíritu Santo y que sin su poderosa intervención nada podemos lograr.

Nuestro servicio a Dios es causado por la pasión, la gratitud y el gran amor con el cual Él nos ha amado y ama. Ministramos en sus dones y a través de los recursos que nos ha confiado. Anhelamos que muchos sean alcanzados por el amor incondicional de nuestro Salvador Jesucristo.

Valoramos la familia como uno de los fundamentos en el reino de Dios. El matrimonio y su multiplicación por generaciones es parte de la voluntad de Dios. Si perdemos a las familias, se perderá el fundamento de la sociedad. Por esto y por mucho más, la protegemos y la edificamos.

Creemos que Dios tiene maravillosos planes para las futuras generaciones. En nuestra Iglesia los niños no son un programa mas, ellos son parte de nuestros servicios y nuestra prioridad. Entendemos que son el presente y el futuro del evangelio, por ello parte de nuestros recursos van destinados en pos de su desarrollo.

 

NUESTROS  VALORES